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Tips para una mejor comunicación médico-paciente

El Licenciado en psicología, Federico Nuñez, brinda un aporte práctico para mejorar la comunicación entre los profesionales de la salud y sus pacientes.

Autor: Lic. Federico Nuñez, para OCÉANO MEDICINA.

El ser humano es esencialmente social. Y justamente, en el marco de lo social, aquello que le ha permitido vincularse con otros seres humanos, desde el inicio mismo de la cultura, fue su capacidad de comunicarse. El hombre, a diferencia del resto de las especies, se encuentra dotado de un conjunto de facultades y tendencias inherentes a su naturaleza que lo conducen a vivir en sociedad, irremediablemente. De este modo, el hombre se realiza en su dimensión de ser con otros, en su relación de ser social no sólo por la relación con sus pares, sino cuando, a partir de las diversas relaciones humanísticas, llega a construir, integrar y convivir en comunidad.

Los profesionales de la salud y la comunicación
Si buscamos vocacionalmente aportar y favorecer un estado de bienestar general en todas las personas, debemos tener en cuenta a la comunicación como una competencia esencial. Por ejemplo, existen situaciones en las que, a pesar de transmitirse buenas noticias, se genera un impacto no deseado en quienes las reciben. Por el contrario, también existen personas capaces de transmitir malas noticias mitigando los efectos no deseados quienes, no obstante, aún fomenten un buen estado emocional en el paciente para que, de este modo, se encuentre apto de hallar la entereza necesaria a fin de afrontar los desafíos que se le presenten.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) comprende a la salud como todo aquel “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Diferencia, por lo tanto, tres planos: en primer lugar, el físico vinculado a lo orgánico; en segundo lugar, el mental relacionado al estado psíquico; y, finalmente y en tercer lugar, el plano vincular o social. Por consiguiente, una persona saludable sería entonces aquella que goce de buena salud física y mental pero que, al mismo tiempo, se desarrolle socialmente, es decir, el ser humano saludable será todo aquel que sea capaz de relacionarse en el plano social de manera efectiva, disponiendo de su salud física y psíquica.

Por lo tanto, será imperioso desarrollar desde el campo médico un completo conjunto de competencias de comunicación social que permitan justamente transmitir un mensaje al paciente o sus familiares (diagnóstico, tratamiento, etc.) caracterizado por su claridad de emisión en cuento al contenido pero, al mismo tiempo, siendo consciente que el mismo tendrá un impacto en el estado anímico/psicológico y social.

Es por ello que, en base a lo expuesto, desde OCÉANO MEDICINA proponemos desarrollar las siguientes habilidades a nivel comunicacional en el marco de los ámbitos de la salud:

  • Siempre recordar que tanto el contenido del mensaje como la forma de transmisión se posicionan a un mismo nivel de importancia. De dicha combinación dependerá en buena parte el efecto que cause en el paciente y se promoverá la emocionalidad con la que el paciente afrontará su tratamiento.
  • En un mismo proceso de comunicación se deberá tener presente el plano físico u orgánico, el plano psíquico, mental o emocional, y el plano social, vincular o afectivo.
  • Los planos previamente descritos en el punto anterior (orgánico, psíquico y social) son de carácter interdependiente, es decir, se registran comunicacionalmente de modo conjunto.
  • El profesional de la salud deberá planificar su comunicación de manera permanente, sobre todo frente a situaciones complejas y plausibles de ser anticipadas, procurando eludir el azar y confiarse en habilidades innatas para la comunicación.
  • Siempre entablar un proceso de escucha activa para lograr captar la comunicación no verbal expresada en el paciente por medio de su tono voz, su mirada, movimientos y posturas corporales.
  • Resulta oportuno evaluar aspectos clave como las condiciones del contexto, el contenido de los mensajes, los momentos pertinentes de comunicación, los sujetos de la enunciación presentes o ausentes en el proceso, entre otros, siempre previamente.
  • Se recomienda a los profesionales lograr cooperar en equipo de forma interdisciplinaria y complementaria, dependiendo, ante todo, de los recursos disponibles y las características de comunicación.
  • Resulta enriquecedor evaluar las conversaciones que se han mantenido, siendo una instancia de enorme aprendizaje. A partir de este análisis podrán localizarse aciertos, errores y generar propuestas de mejoras futuras.
  • Finalmente, y no por ello menos importante, procurar situarse siempre en la posición del interlocutor: pensar cómo uno, un profesional de la salud, se debiera dirigir hacia él.